Silvia

Hace 1 año y medio que empecé reticente a entrenar con Alex, pues nunca en mi vida había pisado un gimnasio, y mi cambio tanto físico como de actitud ha mejorado visiblemente, pues a pesar de trabajar muchas horas, antes acababa cansada y con dolor de espalda a diario y ahora acabo cansada tras el gimnasio pero a lo largo de la semana estoy mucho más fresca y sin dolores.

Yo pensaba que lo de las pesas no era para mí, pero tener una buena base muscular es fundamental para estar bien y perder peso, yo he adelgazado unos 5 kg y me noto más tonificada

En definitiva me he animado a tener una vida más activa, camino a diario al trabajo y salgo varios días a la semana a caminar rápido durante más de 1 hora. Estoy en mejor forma y la gente me lo nota!!

Silvia - 46 años

Maria Jesús

Asisto a este Centro desde que se inauguró y tengo que decir que es la primera vez que disfruto en un gimnasio, y eso que he recorrido un montón.

Alex, el entrador personal, es un profesional excelente, adapta todos los ejercicios a tus necesidades, tu constitución física, tu edad y resistencia y además hace que te resulte el ejercicio superdivertido. Te da ánimos y te lleva justo al límite de tus posibilidades, ni más ni menos. Mi salud y forma física han mejorado de manera increíble en estos dos años, mi cuerpo parece otro.

Siempre pensé que los entrenadores personales eran solo para “marcar musculítos”, pero nada de eso, como digo, se adapta a tu condición física y necesidades. Aparatos los justos, los ejercicios los diseña el entrenador con creatividad y un gran conocimiento de la anatomía. No te quita ojo.

Por otra parte, es un gimnasio muy familiar, limpísimo y tranquilísimo, todo nuevo, nada que ver con los ruidos y olores de los “macrogimnasios”.

También, los usuarios que hacen yoga, pilates, etc, comentan que están encantados con Noemí, la profesora, que además es fisioterapeuta. En resumen, el mejor gimnasio que he conocido.

María Jesús - 64 años

María

Hago pilates en Centro Omega y mi cuerpo me lo agradece.

Se preocupan de ti y de que hagas bien los ejercicios para que no te lesiones y tu esfuerzo sea realmente eficaz. Durante toda la clase te sientes acompañada.

El ambiente es muy acogedor. Se reparte cariño. No es un gimnasio "al uso".

Es otra manera de entender la actividad física como bienestar mental. Mi cuerpo ha cambiado desde que hago pilates.