María

Hago pilates en Centro Omega y mi cuerpo me lo agradece.

Se preocupan de ti y de que hagas bien los ejercicios para que no te lesiones y tu esfuerzo sea realmente eficaz. Durante toda la clase te sientes acompañada.

El ambiente es muy acogedor. Se reparte cariño. No es un gimnasio "al uso".

Es otra manera de entender la actividad física como bienestar mental. Mi cuerpo ha cambiado desde que hago pilates.